El nuevo título que consiguió la Selección Argentina en la Copa América generó la locura en los hinchas argentinos que a pesar del horario en que terminó el partido y el frío, salieron a festejar en el Obelisco y en todas las ciudades del país.

El gol de Lautaro Martínez con el que Argentina le ganó 1 a 0 la final de la Copa América a Colombia hizo estallar a todos los argentinos. Pese a la sana costumbre que adquirió la Scaloneta de ganar títulos, la gente sigue celebrando cada uno de ellos con grandes movilizaciones en las principales plazas de las ciudades y en el Obelisco.

Pero no solo hay festejos en las distintas ciudades de Argentina, sino también en Bangladesh. La relación con ese país creció notablemente los últimos años.

Esta conexión se ha fortalecido especialmente desde el Mundial de 1986, cuando Diego Maradona se convirtió en un héroe para los bangladesíes al marcar dos goles históricos contra Inglaterra. El resentimiento compartido hacia la Corona Británica, debido a las historias coloniales de ambos países, ha contribuido a esta afinidad​.

Abrazado a su hija, Marcos se emociona. “Yo ya tengo 47, y sé que quizás estas cosas, tener un equipo así, se vive solo una vez. Poder hacerlo con mis hijas es algo que recordaremos toda la vida”, comenta el hombre, llegado del barrio de Villa Ortúzar, mientras sus dos niñas se sacan fotos con el Obelisco de fondo, iluminado de celeste y blanco, bajo el cual decenas de miles, una cantidad imposible de calcular, grita que hay que saltar, que el que no salta es un inglés.

Toda la avenida Corrientes fue un desfile de personas que iban y venían, familias que aprovecharon que hoy arrancan las vacaciones de invierno, niños fascinados con sus vuvuzelas, vendedores ambulantes sacando como pan caliente gorritos de lana celestes y blancos a cinco mil pesos, banderas a tres mil, hasta espuma de carnaval se vendió esta madrugada.

A diferencia de los festejos por la conquista de Qatar, esta noche no abundaron los trepadores de semáforos. Todavía quedan marquesinas dobladas de aquella celebración. Mientras el partido se jugaba, un hombre de 29 años murió al caer de la letra A que forma un jardín vertical bajo el Obelisco con las siglas de Buenos Aires (BA). Algunas calles, como Diagonal Norte, estaban valladas. Lo mismo el famoso local de comidas rápidas de la esquina de Corrientes y Carlos Pellegrini.

“Hoy temprano vi en las redes que lo habían vallado y me asusté. Pensé que era medio mufa eso porque daban por entendido que íbamos a ganar y me dio miedo. Por suerte puedo decir que me equivoqué”, se reía Juan José, que llegó desde el barrio San Telmo, con una camiseta de Di María puesta, apretada, sobre la campera. Cerca de las tres de la mañana, la sensación térmica marcaba cero grado. Sin embargo, seguía llegando gente, sobre todo jóvenes, en banda, extasiados. Alguien ató una silueta del Dibu Martínez a un poste de luz.

► Hubo batucada en los festejos del Obelisco.

Di María fue uno de los más celebrados si se les preguntaba a los presentes por el jugador del partido. “Hay que decirle al Fideo que se queda hasta el 2026″, pedía Lautaro, de 12 años, con la camiseta roja del Dibu en el Mundial.

“Estamos agradecidos por Argentina, amamos a Scaloni, aguante Messi. Nos estamos acostumbrando a jugar finales. No sé si es bueno, ¿qué va a pasar cuando esta camada no esté?”, se puso nostálgica Ana María, que llegó junto a sus sobrinas desde José C. Paz. “Ellas tienen vacaciones y yo soy jubilada, así que hoy no duerme nadie”, reía.

Entre los miles y miles de argentinos, algunos turistas se sumaron a los festejos. Como Arthur y su novia Patricia, brasileños de Minas Gerais que, con perfil bajo, se pusieron bufandas argentinas y celebraron con la multitud.

“Esto quiere decir que hoy hay fiesta, y vinimos a Buenos Aires a estar de fiesta”, confesaron. De lo que no quisieron hablar fue su propia Selección. “Melhor calar boca”, susurró Patricia.

Muchos llegaron desde sus casas, pero también hubo una gran porción de argentinos que aprovecharon la ocasión y vieron el partido en las pizzerías clásicas del centro porteño o en la misma calle, con sus celulares.

► Los argentinos celebran un nuevo título de la Scaloneta.

“Fue una buena oportunidad para levantar el promedio de propinas”, guiñó un ojo un mozo de uno de los bares más tradicionales, repleto de gente, mientras fumaba en la vereda y observaba a la marea pasar. “Ojalá que la Scaloneta siga ganando, así ganamos todos”, lanzó como un acto de fe mientras con la suela de su mocasín apagaba el pucho.

Cerca de las cinco de la mañana la fiesta terminó por la fuerza. Desde el sur y el norte, media docena de cordones policiales comenzaron a presionar a la multitud para que, protocolo antipiquetes en mano, despejaran las avenidas y permitieran la circulación en un horario en el que muchos ya salían a trabajar. Eso provocó algunos piedrazos y corridas. En principio, nada que arruine la alegría que, otra vez, le regaló la Scaloneta al pueblo argentino.

Incidentes en el Obelisco: camiones hidrantes dispersaron los festejos

Tras el triunfo de la Selección Argentina en la Copa América 2024, en horas de la madrugada se produjeron incidentes en las inmediaciones del Obelisco en medio de la Avenida 9 de julio de la ciudad de Buenos Aires. La Policía de la Ciudad debió intervenir para despejar la zona y utilizaron camiones hidrantes para disipar la concentración de gente.

En principio los festejos por la victoria de la Scaloneta se estaban desarrollando sin mayores inconvenientes. No obstante, algunos grupos se negaron a abandonar la zona tras la llegada de la fuerza de seguridad porteña alrededor de las 4 de la madrugada, lo que dio paso a los incidentes.

Acto seguido se desataron los disturbios. La Policía de la Ciudad debió intervenir en la situación con escudos y camiones hidrantes con el objetivo de despejar la principal arteria de la ciudad, la cual debía quedar en condiciones transitables para que circulen los vehículos y servicios de transporte durante la mañana del lunes.

Los enfrentamientos entre los hinchas y los uniformados continuaron en las calles y avenidas aledañas como en Corrientes y Diagonal Norte, en Lavalle y Sarmiento. En las imágenes difundidas por televisión se podían observar destrozos en la vía pública y basura acumulada sobre las calles.

Tras el despeje de la zona, las autoridades porteñas constataron que 13 policías resultaron heridos -uno de ellos con una herida cortante profunda en una pierna y otro con traumatismo de muñeca-, mientras seis personas -5 hombres y una mujer- fueron detenidas por producir desmanes en las inmediaciones del monumento ubicado sobre la avenida 9 de Julio.