La división de investigaciones de la Policía Bonaerense de San Isidro detuvo en las últimas horas a dos sospechosos por haber colaborado con la fuga de la banda que intentó robar un banco cavando un túnel de una longitud de 220 metros y cuatro metros de profundidad.

La Justicia tiene pruebas de que ambos cruzaron a los delincuentes en lancha a Uruguay.

Los detenidos son Alejandro Israel Rosendo López -con domicilio en Paranacito, Entre Ríos,- y Alan Lorenzo Rodríguez, ciudadano uruguayo, ligado a la barra de Nacional de Uruguay. La sospecha es que ambos funcionaron como soporte de la banda para el plan de fuga: mientras Rosendo López ayudó a que los ladrones cruzaran en lancha rumbo a Uruguay, Lorenzo Rodríguez los recibió del otro lado del charco.

Las huellas de Rodríguez fueron halladas en el galpón que la banda usaba como base, ubicado sobre la calle Chacabuco misma, un ex taller mecánico desde donde cavaron el túnel que llegó a pocos metros de la bóveda del banco que pretendían atacar.

Rodríguez fue arrestado hoy viernes por la mañana en su país con el apoyo de Interpol y la Policía Uruguaya; López cayó ayer por la tarde. La División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones del Departamento Interpol de la PFA, que recibió el pedido de apoyo de los fiscales del caso, había publicado ayer la notificación internacional en contra del presunto barra. Lo detuvieron cuando volvía a su casa en Montevideo tras un partido de Nacional.

El lanchero López, por lo pronto, tiene antecedentes penales. Según confirmaron fuentes del caso, la Justicia federal de San Isidro lo había condenado por pasar cocaína a Uruguay, con una pena de cuatro años y once meses. Ya se encuentra en los tribunales de San Isidro y comenzó a ser indagado en la mañana de hoy. Las identidades de los ladrones mismos, por lo pronto, no trascendieron públicamente. Mientras tanto, la causa ya tiene una calificación definida: tentativa de robo en poblado y en banda, con una pena máxima de diez años de prisión.

El fiscal general Jhon Broyard y el fiscal adjunto Patricio Ferrari precisaron que las investigaciones continúan y que no se descartan más arrestos.

San Isidro: el caso del «robo del siglo» que no fue

El túnel, que se extendía desde un viejo taller de chapa y pintura en la calle Chacabuco al 567, fue descubierto tras una serie de eventos que comenzaron cuando un repartidor se percató de que sobresalía del piso una varilla al intentar estacionar su vehículo. Las autoridades empezaron a investigar cuando un peluquero y una vecina informaron sobre el extraño objeto.

La policía bonaerense indicó que el túnel había sido cavado durante un periodo de entre 6 y 9 meses. El taller de chapa, que había estado inactivo durante un año, se convirtió en la base de operaciones para los ladrones.