La Sala V de la Cámara del Crimen confirmó por mayoría el procesamiento de Delfina “Fini” Lanusse y Hernán Boveri en la causa que investiga el robo de medicamentos del Hospital Italiano.

Según TN, la decisión fue adoptada por los jueces de la Sala V, quienes avalaron el avance del expediente en esta instancia. De este modo, ambos imputados continuarán bajo proceso mientras la investigación sigue su curso.

Con la firma de Ignacio Rodríguez Varela, Mariano Scotto y Rodolfo Pociello Argerich en disidencia, el fallo, al que tuvo acceso TN, sostuvo que los testimonios hasta ahora reunidos en la causa “permiten tener por acreditado el vínculo amoroso de los imputados y su consumo de propofol”.

Si bien el juez Pociello Argerich aseguró que dichos testimonios no permiten probar que los medicamentos robados eran del Hospital Italiano, los camaristas ponderaron la declaración de una colega de Lanusse que “expuso las circunstancias en las que junto al resto del grupo de amigas y colegas decidieron poner en conocimiento de las autoridades del Hospital Italiano los hechos denunciados”.

“Además de narrar las diversas oportunidades en las que advirtió que la encausada se encontraba bajo los efectos de drogas, precisó que en más de una ocasión Lanusse le dijo que mantenía relaciones sexuales con Boveri y se ‘pasaron un poco de Propofol’”, se lee en la sentencia.

Los jueces recordaron que el “propofol” se trata de una sustancia cuya venta al público está prohibida, su circulación y suministro se encuentran regulados, y que a pesar de ello, los imputados lo habrían obtenido ilegalmente y utilizado en provecho propio.

Ese dato, además de las declaraciones de varios testigos, “permiten sustentar la hipótesis acusatoria”.

Al respecto, los magistrados agregaron que como anestesistas del Hospital Italiano, Lanusse y Boveri tenían acceso al fármaco, podían solicitarlo en la farmacia de la institución y disponer de él. También se comprobó que, concretamente, al tiempo de verificarse la evidencia del consumo en común que hacían de la sustancia, “tuvieron oportunidad cierta de manipularla en ocasión de su trabajo pues les era dispensada y confiada para realizar su labor”.

► Hernán Boveri, exanestesista del Hospital Italiano, es uno de los imputados en la causa que investiga robo de medicamentos y presuntas fiestas clandestinas.

“Si bien las autoridades del Hospital Italiano informaron que, respecto a los encausados, no había constancias de retiros excesivos ni diferencias entre el uso y la devolución, como así tampoco faltantes de stock, del relato de diversos profesionales se desprende que el sistema de control podía ser vulnerado y ser objeto de la sustracción de medicamentos sin que ello constara en los registros”, concluyeron los jueces al confirmar el procesamiento.

“La extrema restricción para la adquisición del fármaco por fuera del sistema hospitalario -al que ellos tenían acceso como profesionales-, sumado a las posibilidades que tenían de vulnerar el sistema de seguridad del Hospital Italiano permite acreditar, con el grado de probabilidad exigido en esta etapa, que Boveri y Lanusse obtenían el propofol en el Hospital donde trabajaban y en ocasión de tal ejercicio profesional», remarcó el fallo.

 

El caso que destapó el escándalo

La muerte de Alejandro Zalazar, un joven anestesiólogo del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, sacó a la luz un fenómeno inquietante: las llamadas “Propofest” (fiesta del propofol), supuestas reuniones clandestinas en las que se habrían utilizado drogas hospitalarias con fines recreativos.

El caso comenzó a investigarse en febrero, cuando Salazar -exresidente del Hospital Rivadavia- fue encontrado muerto en su casa. La causa fue una sobredosis de propofol y fentanilo, anestésicos de uso exclusivo hospitalario. Junto a su cuerpo, la policía secuestró medicamentos y una bomba de infusión, lo que alertó a las autoridades sanitarias.

 

De los hospitales a las fiestas privadas

La investigación determinó que los fármacos que usó la persona fallecida provenían del Hospital Italiano de Buenos Aires, donde se identificó a un anestesista y a una residente de tercer año como presuntos responsables del robo y distribución de las drogas. Ambos ya no trabajan en la institución, que inició un sumario interno y denunció los hechos ante la Justicia.

A partir de ese momento, comenzó a circular entre médicos y residentes el término “Propofest”, usado para describir reuniones clandestinas donde se suministrarían propofol y fentanilo a conocidos con fines recreativos.

El toxicólogo Francisco Dadic explicó a TN que este tipo de sustancias actúan sobre áreas muy primitivas del cerebro, generando un consumo altamente peligroso incluso para quienes conocen su manejo. “La utilización sin un seguimiento médico estricto puede llevar a cuadros de altísima gravedad”, advirtió.