La Federación Argentina de Cámaras de Farmacias (FACAF), entidad que nuclea a las cámaras de farmacias de todo el país, celebró este miércoles su 40° aniversario durante un encuentro federal en Puerto Madero que combinó homenajes y debate: se repasó la evolución de la institución y se puso sobre la mesa la realidad del sector con visión de largo plazo.

Allí se dieron cita todas las Cámaras que la conforman, los artífices y fundadores que forjaron la institución en todo su recorrido y representantes de laboratorios, droguerías y entidades del ecosistema de salud argentino.

Apenas abrió la reunión, desde el escenario se remarcó que no era una fecha más, sino una invitación a reflexionar sobre lo que hizo posible llegar hasta hoy: cuatro décadas generando representación federal y acompañando la transformación de la farmacia argentina, reconociendo a quienes tuvieron la visión de dar el primer paso y a quienes la sostuvieron en los momentos más difíciles.

 

El discurso de Miguel Lombardo

El presidente de la FACAF, Miguel Lombardo, fue el encargado de abrir formalmente. Le dio la bienvenida al legislador porteño Pablo Donati, quien habló en representación de la Legislatura de la Ciudad y dijo que era un honor acompañar el aniversario.

Donati sostuvo que 40 años no son solo un número, sino cuatro décadas de trabajo, compromiso y defensa de una actividad esencial para la comunidad, y subrayó que la FACAF supo construir una representación verdaderamente general, reuniendo a entidades de todo el país y defendiendo el rol de la farmacia como establecimiento sanitario.

Luego, Lombardo fue al núcleo de su discurso: el origen. Recordó que en los inicios la entidad se asentó sobre 14 cámaras de todo el país, que hubo variadas discusiones sobre cómo debía erigirse la organización, pero que nada los distraía del objetivo central.

Y puso en contexto el momento fundacional: ya habían transcurrido 20 años de la Ley 17.565. Con esa ley había emergido la figura de la sociedad en comandita simple y, por lo tanto, la del propietario de farmacia. Era una realidad totalmente nueva que obligaba a reconfigurar al sector. Ahí nació la FACAF.

 

La presentación de Emma Valenzuela: el consumidor en el centro

A continuación, tomó el micrófono la mexicana Emma Valenzuela, especialista en marketing del retail farmacéutico, directora de Comercio Detallista del Tecnológico de Monterrey y referente en transformación del retail.

Se presentó, a propósito, como representante de los consumidores. Arrancó retratando la evolución que atraviesa el retail y lanzó la pregunta que marcó su charla: quiénes quedarán sindicados como los dinosaurios del retail.

Trajo dos datos para graficar el cambio: un 54% de los usuarios ya considera a los influencers de salud como figuras autorizadas para brindar reseñas de productos, y el mercado global de la IA ya se ubica por encima de los u$s 45 millones.

Su planteo fue que el paciente ya no entra a la farmacia solo a buscar una caja. Busca experiencia, validación, inmediatez y omnicanalidad. Si la farmacia no entiende ese nuevo viaje de compra, pierde relevancia frente a otros canales.

 

El panel que fue el corazón del evento

El cierre fue un panel debate moderado por el gerente general de Farmalink, Juan Manuel Santa María, quien invitó a reflexionar sobre las perspectivas y el futuro de la farmacia.

Jorge Belluzzo, presidente de CILFA, reivindicó la solidez del ecosistema argentino -industria nacional e internacional, droguerías y farmacias en todo el territorio- y lo definió como un ejemplo para el país: “No ha surgido ni una tapa de un diario que refleje desabastecimiento de medicamentos en la Argentina”.

Gastón Domíngues Caetano, presidente de CAEMe, puso el foco en la medicina personalizada. Dijo que el concepto se va instalando de a poco en el mundo y que no vislumbra otra manera de que esa medicina llegue al paciente si no es a través de la farmacia.

Marcelo Burstein, presidente de COOPERALA, habló de una era bisagra en la experiencia de compra. Recordó que se avanza hacia la plena implementación de la receta electrónica, en paralelo a múltiples desregulaciones para la industria y el punto de venta, y enfatizó la urgencia de trabajar de manera conjunta para que toda la actividad quede contenida dentro de la dispensa profesional, con la farmacia como unidad sanitaria básica.

Ariel Casanova, presidente de ADEM, cerró al hueso: el sector se debe más debates en clave de política pública. Advirtió que muchas regulaciones se truncan por la vía de los amparos y planteó que tal vez sea el propio sector el que deba explicar con más profundidad cómo funciona la cadena de valor, para que las regulaciones no queden tan desligadas de la realidad.

Cuatro décadas después, el mensaje que quedó fue el mismo del inicio: representación federal, farmacia como centro sanitario y la necesidad de pensar los próximos 40 años.