La Libertad Avanza presentó este jueves un proyecto para excluir al diputado de Unión por la Patria Juan Grabois de la Cámara baja por “desorden de conducta” luego del cruce que protagonizó con legisladores del oficialismo ayer durante un plenario de comisiones.

La iniciativa llevó la firma de la diputada Silvana Giudici, aunque remarcaron que cuenta con el apoyo de todo el bloque violeta. En su texto, la exPRO justificó la medida por la pelea que estalló el miércoles en la reunión plenaria de las comisiones de Defensa Nacional, de Legislación Penal y de Relaciones Exteriores y Culto, mientras se discutía el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional.

De acuerdo a Giudici, allí Grabois “expresó agravios en forma reiterada a las autoridades del plenario, a sus pares y a los presentes con expresiones injuriosas y descalificativas, incitando a la confrontación física y provocando la interrupción definitiva de las comisiones”.

El pedido se apoya en el artículo 66 de la Constitución Nacional, que faculta a cada Cámara a sancionar a sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones. La Constitución exige para eso el voto de dos tercios.

En los fundamentos del proyecto, Giudici relató que Grabois interrumpió el uso de la palabra a los gritos y luego avanzó “en actitud de intimidación física directa” contra el diputado oficialista Gerardo Huesen, hasta que otros legisladores debieron interponerse.

El texto también mencionó que Grabois se dirigió a la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores, Juliana Santillán, con la expresión “tontita”. Según el proyecto, cuando el titular del plenario, Carlos Zapata, le pidió que se disculpara, respondió que “la estoy describiendo, no la estoy insultando”. Después, tras el corte del micrófono, le gritó “facho de mierda” a Zapata, quien dio por terminada la reunión.

Giudici sumó el posteo que Grabois publicó horas más tarde en X: “Estos hijos de puta infames admiradores de Thatcher entregan la patria, te quieren vender que defienden la soberanía y prepotean a cualquiera que se oponga a la mierda que están haciendo”. Para la diputada, eso demuestra que “no estuvimos ante un exceso al calor del debate, sino ante una estrategia deliberada de atropello e interrupción del trabajo legislativo”.

En ese contexto, Giudici aseguró que “cuando la conducta de un legislador trasciende el intercambio verbal y afecta materialmente el funcionamiento del Cuerpo, ya no estamos ante la vehemencia propia del debate, sino ante un desorden de conducta”.

Y agregó: “Nada de esto puede confundirse con una discrepancia política ni con la vehemencia propia del debate. Es, lisa y llanamente, desorden de conducta en el ejercicio de la función, en los términos del artículo 66 de nuestra Carta Magna”.

En paralelo, el proyecto mencionó dos antecedentes recientes. El primero es el del 26 de agosto, durante la sesión por la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, cuando el diputado Aldo Leiva protagonizó un altercado que terminó en un intento de agresión contra Nicolás Mayoraz y las autoridades del Cuerpo.

El segundo es el de Florencia Carignano: el 20 de febrero se presentó un proyecto para excluirla, con el mismo argumento, por la interrupción de la sesión del 19. Fue el bloque de La Libertad Avanza el que pidió su expulsión, y lo acusó de haber desconectado micrófonos y otros dispositivos del recinto.

“Esta Honorable Cámara no puede permitir que la provocación y el amedrentamiento sustituyan a la discusión legislativa”, sostuvo Giudici.

 

«Mafia», fallos exprés y el contraataque de Grabois en redes

Lejos de adoptar una postura conciliadora o ensayar un pedido de disculpas, el líder del Frente Patria Grande eligió subir al ring. Al enterarse de los movimientos para sacarlo de su banca y tras recibir, casi en simultáneo, un fallo judicial por una vieja protesta, el legislador utilizó su cuenta de X para lanzar un feroz contraataque que mezcló ambos frentes.

Grabois no dudó en atar la velocidad de la Justicia para golpearlo con el exabrupto que soltó en los pasillos del Congreso. «El nivel de mafiosidad de la justicia argentina se confirma cada día. Te atrevés a decir lo que son: ¡coimeros y vendidos! y no tardan ni 24 horas en tirarte un fallo», disparó el dirigente, acusando a los magistrados de pertenecer a una «banda de ladrones con toga» que escriben las resoluciones con los codos.

Para desarmar el fallo en su contra, se quejó puntualmente de que los jueces agravaran su situación tildándolo de funcionario público, algo que, según remarcó, no era al momento de aquel episodio. Sin embargo, su dardo principal estuvo dirigido al corazón del modelo económico libertario: prometió seguir peleando por el pueblo que sufre la «miseria planificada vendepatria» y acusó al poder de turno de tener a los magistrados «en el bolsillo» para hacer el trabajo sucio.