Indemnizaciones y litigiosidad: el foco del Gobierno

Uno de los ejes del proyecto es reducir los “grises” que, según Sturzenegger, generan litigios que disparan los costos laborales. “El problema no es el sueldo por año trabajado. El problema es que un juez puede transformarlo en 20 sueldos. Eso genera incertidumbre”, afirmó.

El ministro remarcó que la reforma tipificará con mayor precisión los componentes del cálculo indemnizatorio y actualizará criterios de intereses para evitar que conflictos antiguos se transformen en montos muy superiores al salario original.

Un rediseño que alcanza a todo el mercado laboral

Con sus declaraciones, Sturzenegger despejó dudas y confirmó lo que sectores sindicales y laborales advertían: la reforma no se limita a los nuevos contratos, sino que modifica aspectos estructurales que alcanzarán a todos los trabajadores actuales. Cambios en vacaciones, horas extra, indemnizaciones y contribuciones no serán optativos para quienes ya están empleados.

El Gobierno insiste en que el nuevo marco “moderniza” las relaciones laborales, reduce litigios y baja impuestos al empleo. Sus críticos sostienen que implica pérdida de derechos y retrocesos en materia de protección laboral.