Fuentes del mercado destacaron que la calma del mayorista responde a una continuidad del apetito por el «carry trade», ya que los operadores perciben que las tasas permanecen altas en términos reales.En ese sentido, el economista Pablo Ferrari remarcó en diálogo con Ámbito que el dólar acumula un incremento cercano al 5% a nivel intermensual, sin contar el pico de finales de julio, donde cerró con una variación del 14%. «Quien vendió dólares en el pico tiene más pesos para volver a entrar al carry trade, pero con tasas más elevadas», subrayó.

Por otro lado, el economista expresó que el flujo de fondo estimado indica que los dólares que ingresarán a las arcas del BCRA serán menos que los que egresarán, y que esto presionará al alza la presión del dólar. «Si el tipo de cambio subiera un 11% en tres meses, el BCRA se vería forzado a vender dólares», recuerda Ferrari, quien entiende que algunos capitales podría aprovechar a «hacer tasa hasta fines de septiembre o principios de octubre».

«Si la cantidad de reservas utilizadas para sofocar el alza de la cotización fuera lo suficientemente relevante respecto a las reservas, luego de las elecciones de octubre habría un nuevo salto cambiario», puntualizó.

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Las reservas brutas internacionales del BCRA cayeron el jueves u$s400 millones y cerraron en u$s41.741 millones, perforando el umbral clave de los u$s42.000 millones. Fuentes oficiales del organismo no dieron detalles sobre la baja en una rueda donde las cotizaciones no cayeron.

En los últimas tres ruedas, los activos internacionales se hundieron u$s1.282 millones tras el pago de intereses al Fondo Monetario Internacional (FMI) y la caída de cotizaciones. Se trata de una baja del 65% del último desembolso del organismo multilateral que fue de u$s2.000 millones.

Por su parte, la economista y CEO de Emerald Capital Elena Alonso manifestó a este medio que la baja a la tensión cambiaria experimentada a fines de julio también responde a que desde el 1° de agosto subieron los encajes y el BCRA «se corrió» de establecer las tasas generando una competencia entre bancos.

«A medida que haya necesidad de liquidez empiezan a aumentar las tasas. Hay mucha gente que prefiere quedarse en pesos y aprovechar esto en vez de salir corriendo a comprar dólares, esto ayuda a que el tipo de cambio se mantenga estable y no suba», destacó Alonso.