La presión sobre el mercado cambiario volvió a golpear con fuerza esta semana y obligó al Banco Central de la República Argentina (BCRA) a desprenderse de una suma récord de dólares de sus reservas. Solo este viernes la entidad que preside Santiago Bausili vendió US$678 millones para frenar la escalada del tipo de cambio mayorista. En total, entre miércoles y viernes, las ventas superaron los US$1.100 millones.
La estrategia apunta a evitar que el dólar mayorista traspase el techo de la banda de flotación cambiaria, que este viernes estaba en $1475,32. Tras la intervención oficial, la divisa cerró en $1475, apenas por debajo de ese nivel. El minorista, en cambio, continuó en alza: alcanzó un máximo histórico de $1515 en Banco Nación y cerró en $1520, lo que marca una fuerte brecha respecto del mayorista.
En el segmento paralelo, el dólar blue avanzó $10 y también cerró en $1520. Los tipos de cambio financieros se mantuvieron por encima de esos valores: el MEP finalizó en $1539,50 y el contado con liquidación (CCL), en $1557,80. Mientras tanto, el dólar tarjeta ya se acerca a los $2000, un símbolo del encarecimiento de los consumos en moneda extranjera.
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— BCRA (@BancoCentral_AR) September 19, 2025
El mercado, sin embargo, duda de la sostenibilidad de esta estrategia en el contexto electoral. Analistas como los de Max Capital advierten que postergar un ajuste mediante ventas masivas de reservas puede ser un “desperdicio de recursos”, dado que el tipo de cambio “eventualmente tendrá que ajustarse a un nivel más alto”. Sus proyecciones ubican al dólar entre $1550 y $1650 en caso de un escenario electoral parejo, con chances de apreciación posterior si el Gobierno sale fortalecido.
Restricciones del Banco Central
El volumen negociado en la rueda del viernes fue el tercero más alto del año, lo que muestra la fuerte presión de la demanda. Gustavo Quintana, operador de PR Mercado de Cambios, destacó que buena parte de la intervención del Central se destinó a abastecer a entidades financieras.
Financiamiento
El telón de fondo de la medida es la necesidad del Gobierno de evitar una devaluación abrupta en la previa electoral y de contener el traslado a precios (pass-through) de una eventual disparada cambiaria. No obstante, el uso intensivo de reservas tensiona el delicado equilibrio financiero de cara a los próximos meses.
En este punto, Caputo adelantó que el Ejecutivo trabaja en un esquema de financiamiento externo para afrontar vencimientos de deuda en 2026. Señaló que las negociaciones en marcha no involucran al FMI, cuyo próximo desembolso está previsto recién para principios de ese año, sino que se orientan a conseguir apoyo de otras fuentes. En el mercado se especula con una asistencia de Estados Unidos, aunque por ahora no hay confirmaciones oficiales.