Un hombre que se encontraba prófugo, acusado de ser cómplice del delincuente asesinado por un jubilado víctima de un violento robo en Quilmes, se entregó en las últimas horas en una dependencia de la policía bonaerense.

Se trata de un joven identificado por las fuentes como Martín Ariel Salto (27), quien se puso a disposición de la justicia luego de una serie de allanamientos y procedimientos realizados por la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Quilmes en las villas La Vera y Los Álamos de ese partido del sur del conurbano.

“Estaba cercado, no tenía más lugares donde refugiarse y no tuvo otra alternativa más que entregarse”, dijo a Télam un jefe policial. Salto se entregó pasadas las 0.30 de esta madrugada en la sede de la DDI Quilmes y quedó detenido a disposición del fiscal de la causa, Ariel Rivas, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 1 del departamento judicial Quilmes.

Voceros policiales indicaron que aún resta detener a otros dos sospechosos ya identificados, uno de ellos con el alias “NN Dibu”. Uno de los prófugos fue liberado en abril pasado de una unidad carcelaria, en el marco del habeas corpus colectivo que permitió flexibilizar la salida de presos bonaerense por la pandemia del coronavirus.

Salto es el segundo presunto integrante de la banda de asaltantes detenido que tiene la causa, ya que ayer otro joven, Cristian Chiara (23), fue aprehendido en uno de los allanamientos.

Jorge Ríos, detenido con prisión domiciliaria por el delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego” -que prevé una pena de 10 a 25 años de prisión- habló ayer en una radio por primera vez y dijo que no nació “para matar a nadie”, y que no es un “delincuente”, al tiempo que envió sus “condolencias totales” a la familia del ladrón muerto.

Este miércoles, se supo que Franco Moreyra, el ladrón muerto tras el asalto a Ríos, recibió dos balazos, uno en el tórax y otro en la región abdominal. Así lo determinó la autopsia ordenada por la Justicia.

De acuerdo al informe preliminar de la autopsia, al que accedió la agencia de noticias Télam, del cuerpo de Moreyra se extrajeron dos proyectiles.

Los forenses de la morgue de Ezpeleta le informaron al fiscal de la causa, Ariel Rivas, que el primer balazo ingresó en el tórax en la línea media axilar, a nivel del sexto espacio intercostal izquierdo, cruzó la quinta vértebra dorsal y se alojó en el hombro derecho.

El segundo proyectil, y el que causó el deceso, ingresó en la zona abdominal por la fosa ilíaca derecha, pasó por el retroperitoneo y rompió la arteria aorta y la vena cava, lo que provocó una hemorragia abdominal y el shock hipovolémico.

Hay, por otra parte, otra lesión detectada, un “tatuaje de piel”, una lesión provocada por el fuego del disparo, lo que revela el tiro a quemarropa y se suma al cuadro revelado por el video de cámaras de seguridad que muestra el momento en que Ríos patea y luego remata a Moreyra.