El sacudón que generó el dólar a 28,86 de fines de junio también produjo un descalabro en los niveles de la Deuda Pública, que se ubicó en torno a los 330.000 millones de dólares y terminó el primer semestre del año representando el 80 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI). 

“Al tipo de cambio de fines de junio 2018 (28,86 pesos por dólar), el stock de Deuda Pública bruta rozó los 330.000 millones de dólares aumentando levemente respecto del cierre de 2017.

Sin embargo, el ratio en términos del Producto trepó de 57 por ciento a 80 por ciento durante la primera mitad de 2018 por el salto cambiario”, detalla un documento que elaboró la consultora Ecolatina. 

En el informe se advierte también que los niveles se elevaron “peligrosamente” y se alerta sobre la evolución del stock correspondiente a los compromisos con acreedores privados y organismos financieros internacionales.

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En tal sentido, puntualizan que “la Deuda Pública relevante habría rozado 187.000 millones a fin de junio de 2018, escalando más de 20.000 millones de dólares respecto al cierre de 2017. En términos del PBI, el ratio pasó de 30 por ciento a 45 por ciento en el primer semestre del año, llevándonos sin escalas al promedio de las economías emergentes”.

El documento de Ecolatina señala que la Deuda Pública pasó de ser una “liviana herencia” a una “pesada carga” para la Argentina y proyecta cuáles son los desafíos “simultáneos” que se deberán resolver para estabilizarla.

“Si bien es posible que el ratio Deuda Producto se estabilice en el futuro, para que ello suceda se tienen que dar simultáneamente varias condiciones: I) cumplir las metas fiscales acordadas con el FMI; II) superar la recesión en la que ha caído la economía argentina; III) estabilizar el tipo de cambio real en niveles actuales; y IV) reabrir el acceso al financiamiento externo privado”, enumeraron.

Vaticinaron además que “si el año que viene nuestro país no sale de la recesión, es probable que la economía caiga en un círculo vicioso de nuevos recortes de gastos y/o suba de impuestos para tratar de cumplir la meta fiscal, que deprimirán aún más la actividad”.