Al menos 52 palestinos murieron y más de 1.960 resultaron heridos, entre ellos 200 menores, por disparos de soldados israelíes en los choques que se produjeron en la frontera entre Israel y la Franja de Gaza donde 40.000 palestinos se concentraron este lunes para protestar contra la inauguración de la embajada de EEUU en Jerusalén y también para intensificar la llamada «Marcha del Retorno».

El Gobierno palestino acusó a Israel de cometer una «horrible masacre» en Gaza. Entre los muertos habría ocho menores de 16 años, según el embajador palestino en la ONU.

Según datos del Ministerio de Salud palestino, cerca de una treintena de los heridos se encuentran en estado de extrema gravedad, 71 tienen consideración grave, unos 800 de gravedad media y cerca de un millar sufrieron heridas leves. Del total de heridos, 918 lo fueron por munición real, 5 por balas recauchutada, 98 por restos de metralla, 196 por golpes y contusiones y más de 700 fueron atendidos por asfixia por gases lacrimógenos.

El Ejército de Israel, por su parte, afirma que los manifestantes “lanzaron bombas incendiarias y artefactos explosivos a la verja de seguridad y a las tropas israelíes, así como neumáticos ardiendo, piedras y objetos inflamables con la intención de ocasionar incendios en territorio israelí y causar daño a los soldados”. Las fuerzas israelíes están “respondiendo con material antidisturbios y fuego real” y “actúan de acuerdo con los procedimientos estándar operativos”, indicó el Ejército israelí.

«El grupo terrorista Hamas ha intentado llevar a cabo una serie de ataques incluyendo una masiva y violenta infiltración en doce puntos para atacar a soldados y ciudadanos israelíes», agregó.

Inauguración

La ceremonia de inauguración de la nueva sede de la embajada de EE.UU, contó con la asistencia del primer ministro, Beniamín Netanyahu; el presidente, Reuvén Rivlin, así como las principales autoridades del país.

La delegación presidencial estadounidense presente en el acto fue encabezada por el subsecretario de Estado, John Sullivan, y cuenta también con el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin; la hija y asesora del presidente, Ivanka Trump, y su marido y también asesor presidencial, Jared Kushner.

Trump declaró en Twitter que «es un gran día para Israel». «La decisión del presidente Trump de trasladar la embajada a Jerusalén afirma una sencilla y gran verdad: Jerusalén ha sido la capital del pueblo en los últimos 3000 años y la capital del Estado de Israel en los últimos 70 años. Siempre será como nuestra capital. Contribuirá a la paz porque no debe ser basada en mentiras sino en verdades», declaró anoche el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu elogiando a Guatemala y Paraguay por inaugurar sus embajadas en Jerusalén en los próximos días.

La inauguración de la embajada estadounidense en Jerusalén marca también el inicio de una de las semanas más tensas desde hace una década. Los grupos palestinos han hecho un llamamiento para masivas marchas y protestas contra la medida estadounidense y en conmemoración de la Nakba en la que este martes recuerda a los 700.000 palestinos que fueron expulsados o huyeron con la creación de Israel y posterior guerra árabe-israelí hace 70 años.

De ahí que la Policía israelí haya desplegado hoy enormes medidas de seguridad en la Ciudad Santa y en especial en el blindado barrio de Arrnona donde se sitúa el edificio que hará de forma provisional de sede de la embajada 

La polémica capitalidad de Jerusalén

Los palestinos, que buscan su propio Estado futuro con su capital en Jerusalén Oriental, están indignados por la decisión de Trump frente a la preferencia de anteriores mandatarios de mantener la embajada en Tel Aviv a la espera de avances en el proceso de paz.

Las conversaciones, dirigidas a encontrar una solución de dos estados en el conflicto entre Israel y los palestinos, están congeladas desde 2014. Otras potencias internacionales temen que el paso de Estados Unidos pueda inflamar las protestas en la Cisjordania ocupada, que fue capturada por Israel junto con Jerusalén Oriental en la Guerra de los Seis Días, en 1967.

La mayoría de los países dice que el estatus de Jerusalén – una ciudad sagrada para judíos, musulmanes y cristianos – debería ser decididaen un acuerdo definitivo de paz y que el traslado de embajadas ahora podría condicionar tal acuerdo.