Los alrededores del Congreso fueron por tercera jornada consecutiva el escenario de choques entre policías y manifestantes que se oponen a la sanción de la denominada Ley Bases que impulsa el Gobierno.

Granadas de gas lacrimógeno, gas pimienta y bastonazos fueron usados por los agentes para dispersar a los manifestantes, quienes respondieron con el lanzamiento de piedras y botellas.

Efectivos de las fuerzas de Seguridad cargaron contra manifestantes y los obligaron a retirarse de las calles adyacentes al Parlamento, en su empeño por hacer cumplir el protocolo antipiquetes que prohíbe la interrupción del tránsito durante las protestas.

Los militantes, en su mayoría de agrupaciones izquierdistas, organizaciones sindicales o de movimientos sociales, tuvieron varios choques con los miembros de la Gendarmería, la Policía Federal Argentina (PFA) y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) que tomaron parte en el operativo.

Los agentes de seguridad avanzaron en formaciones compactas contra la multitud que se había congregado en cercanías del Congreso y los obligaron a retirarse hacia la Plaza, con el apoyo de carros hidrantes y motos que realizaban maniobras para rodear a los manifestantes.

Los uniformados arrojaron gas pimienta a un grupo de jubilados que protestaban contra la media el proyecto de ley, mientras se escuchaban detonaciones en medio del avance de las fuerzas de seguridad.

En tanto, los manifestantes se reagruparon en la Plaza y comenzaron a entonar consignas como «La patria no se vende/ La patria no se vende».

Algunas de las personas que se encontraban en las cercanías a la Plaza prendieron fuego a un contenedor de basura, lo que motivó la intervención de los Bomberos de la PFA.

En medio de los incidentes y el despliegue de la PFA que continuaba con su accionar tendiente a despejar las calles de manifestantes, se detuvo a al menos dos personas.

Por su parte, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich respaldó el accionar cumplido por las fuerzas de seguridad en Plaza Congreso, como lo hizo en las dos jornadas anteriores con un mensaje en las redes sociales.

«Presentaremos una denuncia penal y pediremos la identificación de todos los que quemaron bienes públicos tirando piedras, destruyendo todo al pasar y atacando a funcionarios policiales», señaló Bullrich en un mensaje publicado en X. .

Y en ese sentido, agregó: «Felicito el profesionalismo de las Fuerzas Federales. Las organizaciones deberán pagar los daños causados y los gastos del operativo. El que las hace, las paga».

A la protesta acudieron miles de autoconvocados y militantes que se agruparon frente al Parlamento sobre la plaza, sin cortar la avenida Entre Ríos, donde cientos de efectivos de la PFA se apostaban para evitar que se obstaculice la calle, a quienes luego se sumaron agentes motorizados y un carro hidrante, como sucedió en las anteriores dos jornadas y que ayer finalizó con trabajadores de prensa heridos por balas de goma.

Cerca de las 19 se registraron los primeros incidentes sobre la avenida Rivadavia, la única arteria que comenzó a ser obstruida por manifestantes, sobre quienes avanzaron en distintas ocasiones las fuerzas de seguridad, en cumplimiento del protocolo antipiquete dispuesto por el Ministerio de Seguridad.

Entre ellos, un grupo de personas con una bandera de Jubilados Insurgentes que fueron desplazados de la calzada por efectivos de la PSA, quienes portaban escudos y arrojaron gas pimienta sobre los presentes.

«Acá hay personas adultas mayores, hay jóvenes. Están empujando. Estamos en la vereda, en Callao y Rivadavia. Esta es una movilización pacífica y estamos en democracia. No hay necesidad», indicó la diputada de Unión por la Patria (UxP) Julia Strada a la prensa presente en la manifestación.