El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, cuestionó a la administración nacional de Javier Milei por el recorte a las provincias y admitió que el distrito que conduce Axel Kicillof podría evaluar «emitir una moneda propia» en caso de necesitar financiamiento, como los antiguos patacones.

“La Constitución nacional y Provincial nos permiten emitir una moneda propia. En su momento, el Banco Provincia emitió moneda y la Constitución lo permite. Es una medida que permite la Constitución y hay que evaluarlo», señaló Bianco.

De todas maneras, aclaró: «Hoy no estamos pensando en eso pero llegado el caso, de ser necesario, se evaluará”.

“En la Provincia somos oficialismo y tenemos que Gobernar y defender los intereses del pueblo bonaerense. El mandato del pueblo fue muy claro”, aseguró el funcionario provincial.

Bianco sostuvo que «el Gobierno nacional tiene una orientación política muy distinta» a la de Kicillof y que el programa productivo bonaerense «es opuesto al programa de ajuste y privatización que está llevando adelante Milei”.

“Somos una Provincia austera. Necesitamos llevar adelante nuestro programa de transformación. Tenemos un potencial de crecimiento y desarrollo productivo y para eso son necesarios los fondos necesarios para seguir haciendo las transformaciones. La Provincia hoy concentra el 50% de la industria en la Argentina”, indicó.

A su entender, “las medidas de los últimos días no tienen como objetivo cuidar a la Industria nacional”. 

“Ellos dijeron que el ajuste no lo iba a pagar el pueblo, que lo iba a pagar la clase política. Si aumentan la carne y los fideos, el pueblo come carne y fideos. Aumenta el transporte público, la casta no viaja en transporte público. Es el pueblo que viaja ahí”, agregó el ministro bonaerense.

De este modo, Bianco dejó flotando la posibilidad de que la Provincia emita una cuasimoneda, como los patacones emitidos en ese distrito a comienzos de la década de 2000.

El «Patacón» fue un bono de emergencia, llamado formalmente Letra de Tesorería para Cancelación de Obligaciones, que circuló entre 2001 y 2002, y cuya emisión se produjo a partir de la ley 12.727 en la provincia de Buenos Aires.

Ese bono equivalía nominalmente a un peso convertible. Se trató de una «moneda paralela» con la que se buscó capear la falta de dinero circulante en el país con motivo de la profunda crisis que afectaba a la Argentina en aquellos años.