La Iglesia reclamó que el ajuste no lo paguen los más pobres al abrir este viernes la Semana Social en el Hotel Intersur 13 de Julio de Mar del Plata, donde más de 450 dirigentes políticos, sindicalistas, empresarios y de movimientos de la sociedad civil reflexionarán sobre el tema “Democracia, un camino de servicio a los pobres”.

El acto de apertura estuvo a cargo del obispo de Lomas de Zamora y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (Cepas), monseñor Jorge Lugones SJ y del obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) monseñor Oscar Ojea.

Participaron también de esa instancia la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal; la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley; el intendente de General Pueyrredón, Carlos Arroyo y el secretario general de Luz y Fuerza, Guillermo Moser.

“Los obispos tenemos una honda preocupación por el momento en que vive la Patria”, expresó monseñor Ojea, y advirtió: “El nivel de inequidad (en la Argentina) es enorme y se acentúa cada vez más».

“El 60% de los argentinos gana menos
de 15 mil pesos. Ante esta realidad, el
ajuste no lo tienen que pagar los pobres”,
dijo monseñor Ojea.

El prelado indicó que «el 60 por ciento de los argentinos gana menos de 15.000 pesos por mes», por lo que consideró que «ante esta realidad la Iglesia no puede dejar de decir que el ajuste no lo tienen que pagar los pobres».

“En el país del Papa se escamotea su pensamiento, aunque se hable demasiado sobre él y muchos se crean dueños de interpretar sus intenciones”, afirmó referenciando uno de los últimos documentos aprobados por el pontífice que presenta nuevas directivas éticas ante la economía financiera que ha producido abusos y crisis sistémicas.

“Escuchemos el grito del pobre y aprendamos de él, defendamos la vida y reconstruyamos el sentido de nuestro patria”, reclamó monseñor Ojea.

El presidente del Episcopado también se refirió al proyecto de legalización del aborto, que ya cuenta con la aprobación de la Cámara de Diputados y que comenzará a ser debatido en el Senado: “El aborto no es un derecho sino es un drama. Hemos perdido la oportunidad de legislar sobre las madres con embarazos no deseados”.