El presidente de Colombia, Iván Duque, anunció a última hora de ayer que la próxima semana iniciará un diálogo nacional con todos los sectores políticos y sociales para mejorar su gobierno, tras dos días de intensas protestas en todo el país, seguida de una ola de violencia que prendió las alarmas por la comparación con otras manifestaciones que se vienen registrando en el continente.

«A partir de la próxima semana daré inicio a una conversación nacional que fortalezca la agenda vigente de política social; trabajando así, de manera unida, en una visión de mediano y largo plazo, que nos permita cerrar las brechas sociales», dijo el jefe de Estado.

Para esa conversación, precisó, se utilizarán medios electrónicos y «mecanismos participativos para todos los colombianos», y se «buscará tener un cronograma claro para que todos podamos edificar un camino significativo de reformas».

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Este anuncio es el resultado de una reunión extraordinaria de ministros convocada por Duque, en la Casa Nariño (sede del gobierno), sobre el fin de una jornada donde volvieron a reportarse saqueos, cacerolazos, bloqueos al transporte público y actos de vandalismo en todo Colombia, un día después de la imponente protesta de ayer contra las políticas del gobierno.

Con un resultado de al menos tres muertos, Colombia se sumó desde ayer a la oleada de reacciones populares en la región, después de los estallidos que en los últimos meses sacudieron a Chile y Ecuador en demanda de medidas para mejorar la distribución de los ingresos y poner freno a las propuestas de corte neoliberal.

Tras la huelga y las imponentes demostraciones de este jueves en las principales ciudades de Colombia, consideradas históricas por su magnitud en la prensa local, en distintos puntos del país se reportaron ataques contra el sistema público de transporte, algunos saqueos y otros actos de vandalismo que preocupan a las autoridades.

El ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, destacó que las demostraciones de protesta fueron en general pacíficas, aunque se reportaron actos de violencia que causaron la muerte a tres personas. Además, agregó que una de las víctimas falleció en disturbios en la ciudad de Candelaria y las otras dos personas murieron en choques con las fuerzas de seguridad en un centro comercial de Buenaventura, que estaba siendo saqueado por encapuchados.

Según el ministro, se desató «una oleada de ataques en distintas ciudades de Colombia que afectaron la integridad y la vida de colombianos, bienes públicos, propiedades privadas, establecimientos comerciales, sistemas de transporte masivo, estaciones de transporte y otros puntos centrales».