El éxodo migrante llegó a Ciudad de México, en muchos casos, gracias al transporte gratuito que consiguió en vehículos privados. La tarde de ayer entraron seis hondureños, entre ellos un bebé, pertenecientes a dos familias, provenientes de Juchitán, Oaxaca, que habían dejado la avanzada y viajaron de «aventón» (llevados por otros en vehículos), mientras que anoche arribaron otros 18 centroamericanos.

Sin embargo, la mayor parte permaneció en Ciudad Isla, estado de Veracruz, desde donde partió muy temprano rumbo a la ciudad cafetalera de Córdoba, pero para llegar deberá recorrer unos 200 kilómetros, el trayecto más largo de su agotador recorrido que inició el 12 de octubre pasado en Honduras.

El grupo principal, que ingresó a México el 19 de octubre, está integrado por 4.347 personas, de acuerdo con un recuento realizado por la Cancillería, que estimó el total de las dos caravanas que se encuentran ya en México en 5.347. El tercer contingente de 2.793 que gestiona solicitudes de refugio se encuentra en Tapachula, estado de Chiapas, la ciudad más importante de la frontera con Guatemala.

Se estima que la etapa de Ciudad de México será crucial en su decisión de quedarse en el país o seguir su viaje hacia la frontera norte. El gobierno del presidente Donald Trump decidió enviar a esa zona, sobre todo al estado de Texas, 5.000 militares para evitar a toda costa que entren a su país, por considerar que algunos de ellos son «criminales peligrosos».