En medio de una fuerte tensión internacional por la creciente crisis con los inmigrantes, sobre todo unos 2 mil niños que fueron separados de sus padres y son mantenidos en jaulas, para que se les presenten cargos por el ingreso ilegal; la embajadora de los Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, anunció que ese país dejará el Consejo de Derechos Humanos porque consideran que es «una organización hipócrita y egoísta».

«Damos este paso porque nuestro compromiso no nos permite seguir siendo parte de una organización hipócrita y egoísta que se burla de derechos humanos«, aseveró Haley al anunciar el retiro de ese país y aclaró: «Quiero dejar muy claro que al dar este paso no nos estamos retirando de nuestros compromisos con los derechos humanos».

La ONU cuestionó duramente a EEUU por su política de separar
niños de sus padres en la frontera con México.

Esta decisión se da en consonancia con la calificación de «desmedida» que realizó la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos por la separación de los niños de sus padres en la frontera entre Estados Unidos y México. Es más, junto al secretario de Estado Mike Pompeo, Haley defendió la medida de abandonar el Consejo argumentando que los llamamientos estadounidences a la reforma no fueron escuchados.

«Los que abusan de los derechos humanos continúan en el consejo y son elegidos para estar en él», apuntó la embajadora ante la ONU y agregó: «Los regímenes más inhumanos del mundo continúan escapando a su escrutinio, y el consejo continúa politizando el uso de chivos expiatorios de países con antecedentes positivos de derechos humanos en un intento de distraer a los abusadores en sus filas».

Vale recordar que esta no es la primera vez que la administración de Donald Trump le da la espalda a un acuerdo internacional, ya que buscó alejarse de la Unesco, el Pacto del Clima de París, del tratado comercial del Transpacífico o del acuerdo nuclear con Irán. Incluso, Estados Unidos ya se había mostrado adverso a este Consejo cuando George Bush votó en contra su creación en 2006, decisión que fue revocada cuando Barack Obama decidió incorporarse en 2009.