Más del 13% de los niños de entre 4 y 11 años  padecen enuresis, una micción involuntaria e inconsciente que ocurre en niños mayores de 4 años durante la noche por diversas causas fisiológicas o biológicas, y que puede generar vergüenza y pudor en los más pequeños; y estrés y culpa en los padres.

La enuresis nocturna (NE), más comúnmente llamada enuresis, no es una enfermedad, sino una condición temporal de desarrollo que el niño supera naturalmente. No es algo que pueda controlar.

A menudo es causada por la sobreproducción de orina por la noche o por la reducción de la capacidad de la vejiga. La inhabilidad de despertar a las señales de una vejiga llena es común para todos los niños. También es probable que haya factores genéticos y hereditarios, ya que casi dos tercios de los niños que mojan la cama de noche tuvieron uno o ambos padres con antecedentes en la condición.

¿Cómo se sienten los niños al respecto?

  • La mayoría de los niños piensa que son los únicos que mojan la cama
  • Muy pocos niños entienden que mojar la cama es una condición fisiológica y que puede tener un componente hereditario
  • Los niños ven la enuresis como una fuente importante de vergüenza y culpa porque sienten que no están creciendo
  • Sienten que dan “trabajo y gastos extra” para sus padres cuando deben hacer lo contrario
  • Esto se vuelve más estresante a medida que los niños crecen.

Por su parte, los padres se sienten también juzgados, frustrados e incluso preocupados por la situación de su hijo y cómo le puede afectar a aceptación social.

De esta manera, la marca de Kimberly-Clark, con su objetivo firme de contribuir al desarrollo de la primera infancia, ofrece soluciones como GoodNites para apoyar a las madres y a sus hijos mientras enfrentan los accidentes nocturnos, cambiando su perspectiva sobre la temática y ayudándolos a ver la enuresis como una etapa que se puede manejar con total confianza y comodidad.

¿Qué se debe hacer? 

El médico (Urólogo-Nefrólogo infantil o Pediatra) es la persona más adecuada para aconsejarnos sobre las medidas a tomar frente a la enuresis. Lo más frecuente es que el médico realice una exploración física completa del niño, un análisis de orina y puede que una ecografía abdominal. Si el médico lo considera necesario puede solicitar la realización de pruebas más específicas para estudiar las vías urinarias y un estudio urodinámico para estudiar la micción del niño.

Tratamiento de la enuresis 

Superar la enuresis requiere de un esfuerzo compartido entre los padres, el niño y el médico.Acompañar y guiar al niño en el tratamiento indicado por el especialista es fundamental para solucionar este síntoma a tiempo. Es importante saber que existen alternativas terapéuticas que adecuadamente indicadas permiten que estos niños amanezcan con la “cama seca”.

Comienzo del tratamiento 

La edad de comienzo del tratamiento es variable pero es aconsejable a partir de los 5 – 6 años cuando aún la prevalencia de la enuresis nocturna sigue siendo alta (10-20%). En general, es el mismo niño quien lo pide de distintas maneras pero suele estar en relación con el comienzo de la escolaridad y su mayor exposición social (1er grado).

Es fundamental verificar y de ser necesario, modificar los hábitos de conducta del niño. Si bien estas modificaciones no solucionan por sí solas los episodios de enuresis, reducen notablemente la oferta de orina nocturna a la vejiga durante la primera hora de sueño que no será modificada por ninguna medicación.

Hábitos

– Establecer un horario miccional: lo más adecuado es que el niño orine unas 6 veces o más al día (desayuno, media mañana, comida, merienda, cena y al acostarse).

– El niño debe realizar una ingesta de líquidos frecuente y repartida lo largo del día. Debe beber más por la mañana, menos por la tarde, poco por la noche y nada antes de acostarse.

– Hay que evitar cenas muy abundantes, saladas y con mucho líquido. No se debe ingerir más de 200ml de liquido (sopa, agua, leche, zumo, yogurt…) durante la cena

– En general el niño no debe permanecer más de 10 horas de sueño sin vaciar la vejiga.

– El niño debe rellenar un “calendario miccional” dónde plasmara las noches secas y las húmedas. Esto le permite observar sus progresos o la falta de ellos. El calendario también sirve para que el médico vea la evolución del niño una vez establecido el tratamiento.