El Vaticano admitió «dolor» y «vergüenza» ante las nuevas denuncias de abusos sexuales ligados al clero de Estados Unidos, en respuesta al reporte difundido en Pennsylvania por la Justicia.

«Frente al informe hecho público en Pennsylvania esta semana, hay dos palabras que capaces de expresar lo que se siente frente a estos terribles crímenes: vergüenza y dolor. La Santa Sede considera muy seriamente el trabajo realizado por el Gran Jurado de Pennsylvania y el extenso Informe Provisional producido», afirmó el director de la oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke «La Santa Sede condena inequívocamente el abuso sexual contra menores», añadió.

«Las víctimas necesitan saber que el Papa está de su lado», remarcó luego Burke. «Los que han sufrido son su prioridad, y la Iglesia quiere escuchar para erradicar este trágico horror que destruye la vida de personas inocentes», subrayó el portavoz vaticano. Burke insistió con que Francisco «entiende cómo estos crímenes podrían sacudir la fe y el espíritu de los creyentes y reitera el llamamiento a hacer todos los esfuerzos para crear un ambiente seguro para los niños y adultos vulnerables en la Iglesia y en la sociedad en su conjunto».

«Los abusos descritos en el informe – apuntó Burke- son penalmente y moralmente reprobable. Estos actos han traicionado la confianza y robaron las víctimas su dignidad y su fe». «La Iglesia debe aprender duras lecciones del pasado y debería haber una asunción de responsabilidad de ambas partes, tanto de los abusadores, como de aquellos que permitieron que esto sucediera».