El consumo de tabaco ha disminuido notablemente desde el año 2000, según un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los datos, hechos públicos hoy en el Día Mundial sin Tabaco, no resultan suficientes para cumplir los objetivos acordados para la protección frente a enfermedades cardiovasculares y otras patologías no transmisibles (ENT).

Y es que, de acuerdo con el informe, hoy hay 1.100 millones de fumadores adultos en el mundo y al menos 367 millones de fumadores pasivos. El número apenas ha cambiado en este siglo incluso con la bajada en las tasas de consumo. Esto se debe al crecimiento de la población.

Un 80% de esos fumadores se encuentran en países de renta media y baja, como Colombia. La prevalencia del tabaquismo está disminuyendo más lentamente en estos territorios que en los de altos ingresos. Y, por si fuera poco, el número de fumadores está aumentando en los países de bajos ingresos.

El tabaco mata a más de 7 millones
de personas cada año, a pesar de la

reducción constante del consumo de
tabaco a escala global. 

En nuestro país, por ejemplo, en 2000 fumaba el 19,6% de la población, mientras que, para 2015, lo hacían el 9,4% de las personas. Si bien es una reducción significativa, no tenemos datos clave como cual es la frecuencia con la que fuman esas personas o quiénes consumen cigarrillo o tabaco. Sin ese tipo de datos, diseñar políticas públicas efectivas se complica.

Aun así, América es el continente en el que, por lo menos en los 20 países con datos suficientes, cumplirá las metas de la OMS de reducir en un 30% su tasa de consumidores de tabaco para 2025. En Europa, ese número alcanza apenas a seis países y en África y el Sudeste asiático, apenas un país de los que tenían datos disponibles, cumplirían esa meta.

Esto tiene efectos reales sobre la salud cardíaca de los habitantes de esos estados, pues este tipo de patologías pueden presentarse tanto en fumadores activos como pasivos.

Tabaco, enemigo del corazón

La OMS se ha unido este año a la Federación Mundial del Corazón para destacar el vínculo entre tabaco y enfermedades cardiovasculares, las principales causas de muerte en el mundo. Ambas causas suponen 17,9 millones de muertes al año (el 44% de todas las muertes por ENT).

El tabaquismo y la exposición al humo de forma pasiva son las principales causas de enfermedades cardiovasculares, incluidos los ataques cardíacos y los accidentes cerebrovasculares
-que contribuyen a aproximadamente 3 millones de fallecimientos por año-.

“La población está al tanto de que el tabaco causa cáncer y enfermedades pulmonares, pero muchos no saben que también provoca trastornos cardíacos y derrames cerebrales, las principales causas de muerte en el mundo”, ha explicado Tedros Adhanom, director general de la OMS. «Pero fumar no solo causa cáncer, literalmente rompe corazones».

Se estima que que casi uno
de cada ocho países de la
ONU alcanzará el objetivo
del 30% de reducción para 2025.

Existen brechas alarmantes en el conocimiento de los riesgos cardiovasculares del consumo de tabaco. En muchos países, esta baja conciencia es sustancial; en China, más del 60% de la población no sabe que fumar puede causar ataques cardíacos, de acuerdo con la Encuesta Global de Tabaco para Adultos. En India e Indonesia, más de la mitad de los adultos no saben que fumar puede causar apoplejía.

El tabaco mata a más de 7 millones de personas cada año, a pesar de la reducción constante del consumo de tabaco a escala global. Como revela el nuevo informe de la OMS sobre tendencias en la prevalencia del tabaquismo 2000-2025, mientras que el 27% de la población mundial fumaba en 2000, en 2016 la cifra ha caído hasta el 20%.

Sin embargo, el ritmo para disminuir la demanda de tabaco y las muertes y enfermedades relacionadas se está retrasando con respecto a los compromisos mundiales y nacionales –rebajar el consumo en un 30% para 2025 entre las personas de 15 años o más–. Si la tendencia actual continúa, el mundo solo logrará una reducción del 22% para esa fecha.