La Cámara de Diputados aprobó en la tarde de este viernes por 144 votos afirmativos y 109 negativos, luego de tres días consecutivos de tratamiento del proyecto de Ley «Bases» en general.

Con voces a favor y en contra de la iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo, se pidió un cuarto intermedio para el martes 6 de febrero a las 14 horas para continuar el análisis el articulado en forma particular.

Mientras que el debate de esta jornada se centró en los cambios incorporados en el capítulo de privatizaciones, a último momento, el diputado cordobés Gabriel Bornoroni enumeró los artículos que fueron retirados del dictamen final.

Tras la tercera jornada de trabajo parlamentario y sin los incidentes a las afueras del Congresos como los ocurridos anoche en las calles adyacentes al Congreso entre las fuerzas de seguridad y manifestantes, dentro del recinto se terminó aprobando la normativa que quedó reducido a menos artículos por el retiro de varios bloques controvertidos, como el fiscal.

Algunos de los temas que quedarán tratarse a partir del martes serán las facultadades delegades, las privatizaciones y el sistema previsional, entre otros.

Al cerrar la sesión, Germán Martínez ratificó que Unión por la Patria pedía que en el tratamiento del articulado en particular, solicitaban la presencia del ministro de Economía, Luis Caputo.

El plenario se inició este viernes con la presentación de varias cuestiones de privilegio por parte de diputados de la oposición por los incidentes ocurridos ayer y cerca de las 11 comenzó el debate en sí de la Ley de Bases, con voces a favor y en contra.

A favor y en contra

Diputados de diferentes bloques se manifestaron en el recinto de la Cámara baja a favor y en contra de la ley. Al hablar en el recinto, la diputada nacional de la UCR y vicepresidenta de esa bancada, Karina Banfi, anticipó que ese bloque «va a acompañar lo que está bien y lo que sirve a la sociedad, según nuestras convicciones. Vamos seguir reclamando y proponiendo los cambios que sean necesarios. Somos responsables y sensatos», aunque puso de relieve que las facultades delegadas «no son un cheque en blanco».

«Le digo a la opinión pública que sí hay diálogo, sí hay negociaciones y esperamos resultados. Conseguimos que se retiren de esta ley las subas a las retenciones. Conseguimos que se retire del proyecto los cambios a la fórmula jubilatoria. Estos sectores no deben pagar las consecuencias del delirio kirchnerista. ¡La última campaña de Sergio Massa costó 2 puntos del PBI!», aseveró Banfi en su discurso.

A su turno, la diputada nacional por la UCR Soledad Carrizo anticipó que su espacio acompañará la Ley Ómnibus para «terminar con el péndulo de esta Argentina que siempre va de un populismo a otro».

«De una vez por todas tenemos que volver a la racionalidad de los acuerdos, volver a encontrar soluciones para darle certidumbre a los argentinos. En ese camino nos va a encontrar a cada uno de los diputados del radicalismo para terminar con el péndulo de esta Argentina que siempre va de un populismo a otro», señaló Carrizo.

Por su parte, la diputada nacional por Santa Fe Verónica Razzini (PRO) se expresó a favor de la ley que, dijo, va a «erradicar aquello que va por fuera de ley» y sostuvo que la «huelga es un derecho» pero «bloquear es delito».

Para la diputada nacional por San Luis, Karina Bachey (PRO), la iniciativa «propone un sendero, un camino y una luz», al señalar que «no podemos gastar más de lo que tenemos».

En tanto, desde la oposición, el diputado de Unión por la Patria (UXP) de Santa Fe, Roberto Mirabella, cuestionó el proyecto de reforma que impulsa el Poder Ejecutivo y dijo que «el modelo de desarrollo que necesita el país está en el desarrollo productivo del interior que produce y se sacrifica, no en la Plaza de Mayo y las mesas de dinero», al sostener que «en esta ley no hay que beneficie y le sirva a mi provincia».

El diputado nacional de Unión por la Patria y exministro de Justicia, Martín Soria, cuestionó a los diputados dialoguistas y definió a la ley como la base «para el desguace de la Argentina», al señalar que «van a darle súper poderes a un Presidente que viene a poner patas para arriba a la Argentina».

En ese sentido, el diputado neuquino de Unión por la Patria, Pablo Todero, adelantó que votará en contra de la ley y calificó la iniciativa como «el proyecto tren fantasma», a la vez que advirtió que «cada rincón, en cada esquina, nos encontramos con un susto nuevo» y dijo que la norma «delega poderes monárquicos a un presidente que ha dicho que va a fundir a todos».

Asimismo, la diputada nacional de Unión por la Patria, Gisela Marziotta, afirmó que si el Congreso aprueba la ley van a «instalar en la Argentina una dictadura civil libertaria».

«Esto es la supresión de la Constitución Nacional si se aprueba el proyecto de ley. Si se aprueba este proyecto, por más que le quiten todos los artículos y solo quede el de las facultades delegadas, lo que van a hacer es instalar en la Argentina una dictadura civil libertaria que es lo que quiere el presidente Milei», consideró Marziotta.

Contra Milei y Bullrich

Al inicio de la sesión, diputados de Unión por la Patria presentaron cuestiones de privilegio contra el presidente Javier Milei y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por los incidentes de anoche en las inmediaciones del Congreso.

Al hacer uso de la palabra, la diputada oficialista Lilia Bolukalo Lemoine, cuestionó a los legisladores del Frente de Izquierda, al señalar que «son militantes del 2% haciendo escándalo. Están arengando a la gente a la violencia» y denunció que fue amenazada de muerte en las últimas horas junto a otra legisladora de la bancada libertaria.

Ante ese planteo, la diputada del Frente de Izquierda, Miryam Bregman, rechazó los cuestionamientos a su espacio, al considerar que la legisladora libertaria buscaba «la provocación permanente».

«Lejos vamos a estar nosotros de alimentar ese círculo ridículo. No creo que desde lugares más cercanos a la farándula, o disfrazarse nos puedan enseñar nada. Tratemos de bajar un poco este círculo ridículo», acotó Bregman en alusión a las actividades de cosplay de Lemoine.

Por su parte, el presidente del bloque oficialista, Oscar Zago, insistió con pedir a los bloques opositores que «hagan un esfuerzo» para «achicar la lista de oradores».

«Vuelvo a reiterar si en el día de hoy, viendo que hoy es viernes y hay un montón de oradores anotados, tenemos más de 6 o 7 horas más las cuestiones privilegio, quiero pedirle nuevamente a los presidentes de bloque reducir la lista», añadió el porteño Zago.

A modo de respuesta negativa, el presidente del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, señaló: «No hay que cercenarse ni autorreprimirse» cuando llegue el turno de los oradores de su espacio.

El presidente de bloque de diputados de Hacemos Coalición Federal, Miguel Ángel Pichetto, pidió disculpas por sus dichos de ayer cuando al momento de rechazar el cuarto intermedio solicitado por el kirchnerismo retó a sus pares que lo aplaudían y los trató de «pelotudos que parece que están en una fiesta», al señalar que ese exabrupto «no fue dirigido a ningún diputado sino a la barra que gritaba» y pidió «dejar el discurso violento».

«Tratemos de jerarquizar esto. Busquemos llegar a esta tarde para votar», exhortó el ex senador nacional.

Pichetto recordó: «El aplauso en el Senado en mi época estaba prohibido, los conflictos de la calle y el discurso violento de la calle no puede venir acá, no quise ofender a ninguno pero los que estaban ahí no debían estar ahí», y dijo que «es el oficialismo el que tiene que achicar el número de expositores para tratar de sacar la ley, tratemos de jerarquizar esto, porque sino la política como valor y la representación del Congreso se caen a pedazos».

Para agilizar el debate, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, debió pedir en varias oportunidades a los diputados «no excederse en el uso de la palabra» para buscar aprobar el proyecto en general en este plenario.

Apoyos al oficialismo y eliminaron retenciones

Hasta anoche, el oficialismo contaba con el apoyo de unos 143 diputados para aprobar en general el dictamen de mayoría con el aporte de 38 diputados de La Libertad Avanza, 34 de la UCR, 18 de Hacemos Coalición Federal, 37 del Pro, 9 de Innovación, 2 de Producción y Trabajo, 2 Buenos Aires Libre, 1 de Creo, 1 Avanza Libertad, y 1 Unidad Mendocina.

A lo largo de la jornada también se sucedieron reuniones entre diputados oficialistas y opositores dialoguistas para superar las diferencias sobre seguridad, facultades delegadas y privatizaciones, y a la noche LLA envió un nuevo borrador de modificaciones donde se tomaron algunas sugerencias de los bloques de la UCR y Hacemos.

En ese sentido, La Libertad Avanza propuso a los bloques dialoguistas eliminar de la lista de privatizaciones nueve empresas estatales que el Gobierno había pedido autorización para su venta en el proyecto de ley Bases y estableció nuevos requisitos con la participación del Congreso para las licitaciones de esas firmas públicas.

Las empresas que no se privatizarán son el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), Casa de Moneda, Dioxitek S.A; Fabrica Argentina de Aviones, Fabricaciones Militares, Radio de la Universidad del Litoral, Servicio de Radio y TV de la Universidad de Córdoba, Vehículo Espacial Nueva Generación, Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio.

En ese borrador que contienen los cambios, el Gobierno mantiene la privatización parcial de Banco Nación, Nucleoeléctrica Argentina y Arsat, y otras 27 empresas entre las que figuran Aerolíneas Argentinas, Ferrocarriles Argentinos, los medios públicos (la agencia de noticias Télam y RTA), Belgrano Cargas, Empresa Argentina de Navegación Aérea SE y Desarrollo del Capital Humano Ferroviario Sapem, entre otras.