Polémico por sus declaraciones de tinte machista, racista y homófobo, Jai Bolsonaro ganó este domingo la segunda vuelta con una ventaja de unos diez puntos sobre el candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad, y será desde el 1 de enero el presidente de Brasil por los próximos cuatro años.

Bolsonaro, de tendencia ultraderechista y candidato del Partido Social Liberal (PSL), logró el 55,1% de los votos (57,7 millones) frente al 44,8% (47 millones) de Haddad,  en línea con las proyecciones de las últimas encuestas (54-55% para Bolsonaro, 45-46% para Haddad, según Datafolha).

Jair Bolsonaro

El triunfo de Bolsonaro es un duro golpe para la izquierda brasileña, que llegó a estas elecciones con su máximo líder, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, en prisión cumpliendo una condena de 12 años por corrupción.

Bolsonaro supo capitalizar el hartazgo de los brasileños con la mala situación de la economía, la inseguridad y la corrupción, así como salir de la crisis con un paquete de reformas de corte neoliberal.

Así, tras haber sido diputado durante los últimos 28 años, consiguió presentarse como el candidato antisistema y cosechó el voto de castigo contra el PT, que gobernó 13 de los últimos 15 años.

Jair Bolsonaro es el nuevo presidente electo de Brasil. Foto: Reuters

Cientos de miles de brasileños tomaron anoche las calles de Río de Janeiro, San Pablo y otras de las grandes ciudades de Brasil para celebrar el triunfo de Bolsonaro. Foto: AFP


«Juro por dios»

Bajando la temperatura de una de las campañas más agresivas y polarizadas en la historia de Brasil, Bolsonaro prometió esta noche, una vez confirmado su triunfo, honrar las instituciones y las leyes. «Vamos a respetar la Constitución, vamos a hacer un gobierno que coloque a Brasil en un lugar destacado», dijo, agregando que cumplirá con sus promesas de campaña.

«Mi Gobierno será defensor de la Constitución, de la democracia y de la libertad. No es la promesa de un partido, es un juramento a Dios», afirmó Bolsonaro.

Tras emitir junto a su esposa un mensaje en redes sociales, Bolsonaro hizo su primer discurso como virtual presidente electo desde su residencia de Río de Janeiro, donde permanece tras haber pasado 23 días hospitalizado después de ser acuchillado durante un mitin el pasado 6 de septiembre.

En su intervención, insistió en que su gestión será «democrática» y que su gobierno seguirá «las enseñanzas de Dios al lado de la Constitución».

«(Los brasileños) clamaban por cambios. No podíamos seguir flirteando con el socialismo, el comunismo, el populismo o el extremismo de la izquierda», dijo.

«Con toda seguridad, esta es una misión de Dios. Estaremos listos para cumplirla (…). Nuca estuve solo. Siempre sentí la presencia de Dios y la fuerza del pueblo brasileño«.

Poco después, tomó la mano de un pastor evangélico para rezar en una improvisada ceremonia, en la que el religioso lanzó una plegaria y elogios al exmilitar.

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Para sus críticos, Bolsonaro es un riesgo para la democracia de Brasil por la cantidad de militares de los que se rodea y por haberse mostrado como admirador del régimen militar (1964-1985).

También ha sido criticada su admiración a un conocido torturador de opositores de izquierda. De hecho, las organizaciones defensoras de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI) y Human Right Watch (HRW) le exigieron respeto a los derechos fundamentales de los brasileños.

Partidarios de Bolsonaro

Bolsonaro aseguró que en materia de política exterior, «liberará» la Cancillería de relaciones con «tendencia ideológica» y recuperará el «respeto internacional» por Brasil.

«No podemos seguir coqueteando con el socialismo, el comunismo, el populismo y el extremismo de izquierda», agregó el flamante presidente electo desde su casa de Río de Janeiro, en un mensaje emitido en vivo por las redes sociales, llave maestra de su campaña. «Les ofrezco un Gobierno decente que trabajará para todos los brasileños», fue otras de sus frases de anoche.

El repentino salto de Bolsonaro fue impulsado por el rechazo al PT que gobernó Brasil durante 13 de los últimos 15 años y fue desbancado hace dos años con la destitución de Dilma Rousseff por el Congreso. Bolsonaro logró capitalizar la decepción y la rabia de los brasileños por los años de corrupción y recesión económica.

Festejos

Cientos de miles de simpatizantes festejaron con fuegos artificiales la victoria fuera de la casa del candidato frente a la playa de Barra de Tijuca en Río de Janeiro. También hubo grandes festejos en San Pablo.

«No tengo nada que temer en un gobierno de un exmilitar. Este país necesita orden, y peor nunca podrá estar, con tanta corrupción e inseguridad», exclamó al borde de las lágrimas Jaz Lima, profesora jubilada de 60 años.

Brasileños festejan el triunfo de Bolsonaro en Brasil. Foto: Reuters

 

Los gritos de triunfo apenas daban paso a los insultos contra el PT. Un muñeco inflable con la imagen de Lula con traje de presidiario fue levantado sobre la calle, evocando los graves escándalos de corrupción que han involucrado a su partido y otros muchos del arco parlamentario.

Uno de los puntales de la campaña de Bolsonaro, es su promesa de combatir con firmeza la corrupción. «Aquí está este pueblo indignado, disconforme con la corrupción y la inseguridad, acompañando a Bolsonaro. Este pueblo habló. Es la primera vez que me siento representado», expresó André Luiz Lobo, un empresario de 38 años.

Reacciones

Tras una votación que no hizo más que reforzar la profunda división entre el norte, más favorable a Haddad, y el sur, que votó por Bolsonaro, el candidato derrotado dio un discurso en el que no mencionó al ganador y anunció que hará oposición en defensa de «la democracia y las libertades».

La periodista Natuza Nery, de Globo News, escribió en Twitter que le había preguntado a Hadad la razón por la que no llamó al presidente electo.

«Me llamó canalla y dijo que si salía elegido me iba a llevar detenido», justificó Haddad quien dijo también, según Nery, que no podía «prever la reacción».

Bolsonaro publicó en Twitter que sí recibió una llamada de felicitación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con quien ha sido insistentemente comparado.

Además, fue felicitado por el presidente, Michel Temer, quien ante la fuerte división vivida durante la campaña, dijo: «Es hora de que todos unidos sigamos trabajando por Brasil».

Desde Argentina, el presidente Mauricio Macri, felicitó a Bolsonaro: «Deseo que trabajemos pronto juntos por la relación entre nuestros países y el bienestar de argentinos y brasileros», escribió en Twitter.

Por su parte, el chileno Sebastián Piñera invitó al presidente electo de Brasil a visitar su país.

Y desde Venezuela, Nicolás Maduro se unión a las felicitaciones a Bolsonaro, pese a que el brasileño se ha mostrado muy crítico con el mandatario venezolano.