El presidente Alberto Fernández volvió a pedir la unión de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y la Confederación General del Trabajo (CGT), al encabezar por videoconferencia la apertura del plenario nacional de la entidad que conduce Hugo Yasky.

«Tenemos que estar más juntos que nunca», aseveró el mandatario, en medio de la tensión generada por las críticas de las dos CTA al encuentro que mantuvo la CGT con los dueños de grandes compañías agrupados en la Asociación Empresaria Argentina (AEA).

Fernández puso como ejemplo la «unidad política» que logró el Frente de Todos con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el titular de la Cámara baja, Sergio Massa, el año pasado, cuando le ganaron a Mauricio Macri, de Juntos por el Cambio.

«Sepan que acá tienen un compañero, que eventualmente ejerce la Presidencia, pero que nunca se olvida que es un compañero de todos ustedes”, reafirmó e indicó que sabe que lo «acusan de dialoguista», pero afirmó que «las decisiones hay que construirlas no imponerlas».

En otro tramo de su discurso, Fernández dijo que la «hoja de la economía está en blanco y tenemos que reescribirla con un gran acuerdo en el que todos seamos actores, partícipes, y todos ganemos», en vez de «un acuerdo en el que algunos ganan la gran tajada y otros se llevan los restos».

Más adelante, el Presidente sostuvo que se propuso la «obligación de preservar las empresas y las fuentes de trabajo, y que aquel que esté trabajando tenga la seguridad de que el Estado ayuda a pagar los sueldos a su empleador”.

«Para muchas pymes esto ha sido un gran alivio. Muchas se han reconvertido. Y todos tuvieron que hacer un esfuerzo enorme para adaptarse a esta realidad», admitió.

«¿Cuánto tiempo más queda de pandemia?», se preguntó y respondió a mismo tiempo. «Solo Dios lo sabe. Lo que sí sabemos es que con la cuarentena temprana hemos salvado la vida de miles de argentinos. Vimos lo que hicieron otros e hicimos lo contrario».

En otro pasaje de su discurso, advirtió: «Créanme, es una gran tentación tener la lapicera para firmar decretos. Pero lo que más quisiera es un acuerdo para definir qué sociedad queremos construir«.

En esa dirección, el Presidente propuso un «país integrado, donde todos tengamos voz, un país que podamos reconstruir de nuevo y repensarlo. Y allí los dirigentes gremiales tienen mucho que hacer».

«Los de la CTA son auténticos dirigentes sindicales. Tienen gremios importantísimos, como, por ejemplo, el gremio de la educación. Porque la riqueza de las naciones está en la educación y también la representación de los trabajadores del Estado», concluyó Fernández.