Al menos 79 personas murieron y 187 resultaron heridas durante los graves incendios que se declararon en Grecia, tres de ellos alrededor de Atenas, la capital del país, según el último balance de Protección Civil, citado por EFE.

Todas las víctimas, entre las que hay adolescentes y niños, fueron halladas en el área comprendida entre el puerto de Rafina, a unos 30 kilómetros de Atenas, y Nea Makri, situada unos diez kilómetros más al norte. El ministro de Orden Público, Nikos Toskas, sugirió que los incendios podrían haber sido provocados y las autoridades declararon el estado de emergencia y  pidieron ayuda europea para luchar contra las llamas.

Hoy trascendió el hallazgo a solo 15 metros del mar de los cuerpos de 26 personas carbonizadas en la costa de Argyros en Mati, según ha informado el alcalde de Rafina-Pikermiou, Evangelos Bournos a la agencia estatal ANA-MPA.

El presidente de la Cruz Roja griega, Nikos Economopoulos, declaró a SKAI que los fallecidos, que fueron encontrados abrazados, perdieron la vida cuando intentaban escapar hacia el mar. Poco antes, las autoridades habían anunciado un balance de 24 muertos y más de 150 heridos. El Ministerio de Sanidad ha informado de que más de 100 personas tienen quemaduras de diverso grado y 11 se encuentran en estado crítico.

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En la zona en la que comenzaron los incendios, en la localidad de Kineta, en la región de Attica, las autoridades griegas desplegaron 74 vehículos con más de 150 efectivos de bomberos, apoyados por cinco helicópteros y otros medios aéreos y terrestres. El Gobierno de Chipre ha enviado un operativo de 60 bomberos para colaborar con sus colegas griegos.

En 2007 en el Peloponeso, se cobró entre 70 y 77 vidas y arrasó 250.000 hectáreas de bosques y cultivos. Pero, a diferencia del de Mati, el kilómetro cero de la tragedia, duró una semana, con un frente inabarcable de 60 kilómetros de ancho que engulló 147 pueblos y mató a unos 30.000 animales. Si se comparan ambos contextos, el incendio de este lunes supera ampliamente todos los récords en estragos.

Parece que fue la resistencia de muchos vecinos a abandonar sus casas —la mayoría, segundas residencias en mitad del bosque— la principal causa de la tragedia. La mayoría de las víctimas mortales fueron halladas dentro de las casas y algunas en el interior de los vehículos en los que pretendían escapar del fuego, informó ayer el portavoz del Gobierno, Dimitris Tznakópulos.

Por eso el mensaje más repetido en las primeras horas a través de los medios de comunicación era precisamente ese, salir corriendo sin perder un segundo. Pero, además de la querencia de los habitantes por sus bienes, otras causas, como la abundancia de construcciones, muchas de ellas ilegales, y la suma de recortes desde 2010, que han dejado los servicios públicos griegos en el chasis, se barajan como factores que explican, con trazo grueso, la magnitud de esta tragedia.

Vista del partenón con el humo de los incendios a las afueras de Atenas.