Dormir ocho horas cada noche es tan importante para la salud como irse a dormir y levantarse a la misma hora todos los días, según un nuevo estudio.

La investigación, en la que participaron 1.900 adultos mayores, halló que aquellos que no mantenían horarios regulares de sueño tenían mayor peso, glucosa en sangre más elevada, presión arterial más alta y un mayor riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular en los siguientes diez años.

«Quizás la obesidad altera el sueño», afirmó la autora principal del estudio Jessica Lunsford-Avery, profesora de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Duke University de Durham.

«O, como sugieren algunos estudios, podría ser que el sueño deficiente interfiera en el metabolismo del cuerpo, lo que puede conducir a la ganancia de peso y entonces se trata de un círculo vicioso», añadió.

«Con más estudios esperamos entender qué es lo que pasa biológicamente y quizás así podamos determinar qué ocurre primero o cual es el huevo y cuál la gallina», sintetizó la investigadora.

El estudio, publicado en «Scientific Reports«, también reveló que las personas con horarios de sueño irregular eran más propensas a sufrir depresión y estrés que aquellas que tenían patrones regulares de sueño.

Mantener horarios regulares
de sueño fue el mejor predictor
de salud cardiaca y metabólica

Los hallazgos muestran un vínculo entre el sueño irregular y la salud pero no puede probar que uno sea el causante de lo otro, aclararon los investigadores.

«A partir de nuestro estudio no es posible concluir que la irregularidad del sueño implique riesgos para la salud o si estas patologías afectan el sueño», remarcó Lunsford-Avery, para luego añadir: «Quizás todos estos factores estén impactando en conjunto».

Para el estudio los participantes, de entre 54 y 93 años, utilizaron dispositivos que registraban los periodos de sueño. Esto permitió que los investigadores identificaran los horarios de sueño exacto. Además se hizo un seguimiento del horario en que se acostaban y cuántas horas dormían.

Hallaron que las personas con presión arterial alta tendían a dormir más, y que las personas obesas tendían a acostarse más tarde.

De todos los parámetros que midió el equipo, mantener horarios regulares de sueño fue el mejor predictor de salud cardiaca y metabólica.

Los que tenían un patrón irregular de sueño experimentaron más somnolencia durante el día y eran menos activos, quizás por estar cansados, afirmo la autora.